La hinchazón constante, los gases dolorosos y esa presión que aparece apenas terminas de comer no solo incomodan: te quitan energía, confianza y ganas de hacer planes. Vestirte se vuelve difícil, trabajar también. Con este soporte diario a tu digestión, recuperas tu flora intestinal, tu abdomen deja de sabotearte y vuelves a sentirte ligera.